Sin duda habrás escuchado ese atractivo argumento que asegura que una vez que los padres les transmiten los genes a su descendencia pasan a un segundo plano en las vidas de sus hijos, lo único que tienen que hacer es evitar abusar de sus hijos, alimentados y vestidos y esperar a ver hasta dónde les lleva la programación genética. Esta idea permite que los padres continúen con su sus vida tal y como era antes de tener hijos: pueden dejar a sus hijos sin problemas en las guarderías o en manos de niñeras. Es una idea de lo más atractiva para los padres ocupados o para los perezosos. También resulta atractiva para los padres como yo, que tenemos hijos biológicos con personalidades radicalmente diferentes. Solía pensar que mis hijas son distintas porque habían heredado genes diferentes en el momento de la concepción: una selección aleatoria en la que ni su madre ni yo tomamos parte. Después de todo, creía yo, habían crecido en el mismo entorno (medio), así que la causa de sus diferencia...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.