La energía de la falta de apoyo se asienta en la cadera. Cuando se elije creer que en una circunstancia en particular, el que nos tiene que socorrer es otro ser humano: pareja, papá/mamá, hijo/a, hermano/a mayor, suegro/, jefe, asistente, etc., como fuimos creados con libre albedrio – Dios respeta nuestras decisiones y libertad – entonces, El se hace a un lado. Como el apoyo humano puede fallar, se empieza a carecer de soporte en la articulación del fémur con la cadera y se padece de osteoporosis pudiendo ocurrir hasta fractura. Si eliges pensar que en Dios te sostienes y te fortaleces, que El es tu sustento, entonces el Padre te hace llegar lo que necesitas a través de cualquier mano. Ábrete a recibirlo; así actúa El, eso es apoyo divino. “Dios: en ti y en los bellos ángeles me apoyo. Tu Padre eres mi pilar y fortaleza. Ustedes mis amigos celestiales son mis intercesores, mi dulce compañía”. Cuando lo recibas, bendice los recursos humanos que Dios usa. Además, en el ...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.