Según la estructura social patriarcal, los hombres deben ser fuertes, invencibles, no temer a nada, proveedores de recursos, en fin, una serie de habilidades, cualidades y calidades difíciles de mantener en lo social, familiar y en el tiempo. Pero resulta ser que así como todas las mujeres son diferentes, los hombres también lo son. Tal como señala Marcela Lagarde “ser diferentes no significa inevitablemente ser desiguales”. Y es evidente que no todos los hombres poseen dichas características asignadas por el patriarcado a los llamados machos. De allí surgen las connotaciones peyorativas que se la han atribuido a los hombres. Las caracterizaciones de lo femenino y lo masculino están sujetas todavía a estereotipos, aún cuando no seamos conscientes de ello, en el patriarcado surgido como dominación hacia la mujer actúa en contra de una masculinidad sana, así como en contra de una feminidad íntegra. El proceso de formación de la identidad masculina en lo que se ha llamado el patria...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.