Hay una experiencia que se repite con frecuencia en el consultorio: personas adultas que llegan buscando ayuda para la ansiedad, el agotamiento o los conflictos vinculares, y que en el proceso descubren que lo que atravesaron durante décadas tenía un nombre que nunca conocieron. TDAH . Condición del espectro autista . Dificultades específicas del aprendizaje . Altas capacidades . Otras formas de funcionamiento que, hasta ese momento, no tenían un marco donde encajar. La noticia suele generar dos reacciones simultáneas y aparentemente contradictorias: alivio y duelo. Alivio, porque finalmente aparece un marco que permite comprender una vida entera de sentirse “distinto” sin saber exactamente por qué. Duelo, por todos los años vividos bajo la autoexigencia, la comparación y, muchas veces, la culpa por no conseguir aquello que a otros parecía resultarles más sencillo. Qué entendemos por neurodivergencia Neurodivergencia es un término atribuido originalmente a la socióloga de los años...
Durante mucho tiempo, la precariedad se pensó casi exclusivamente como falta de empleo o insuficiencia de ingresos. Pero hoy esa definición quedó corta. La precariedad contemporánea también aparece cuando una persona trabaja, cobra y cumple con sus obligaciones, pero aun así no logra construir seguridad, autonomía ni futuro. Esa forma de fragilidad se parece menos a la pobreza extrema y más a una vida sostenida al límite, con ingresos que alcanzan para sobrevivir pero no para proyectarse. La novedad es importante: no toda vulnerabilidad económica se expresa como desempleo. Puede existir precariedad incluso con trabajo formal o ingresos relativamente constantes si esos recursos no permiten ahorrar, resistir imprevistos o sostener decisiones de largo plazo. En ese sentido, la cuestión no es solo cuánto dinero entra, sino cuánto control real brinda ese dinero sobre la vida cotidiana y el porvenir. Ingreso no es lo mismo que seguridad Cobrar todos los meses no equivale a vivir con ...