La vida nunca fue, ni será un problema a ser resulto, por la sencilla razón de que no tiene solución. Las grandes temáticas de la existencia no son problemas porque ninguna de ella tiene solución. La muerte no tiene solución. El amor no tiene solución. La adolescencia no tiene solución. La vida no está ahí para ser resuelta si no para ser experimentada. En nuestra cultura todo es encarado como si fuera un problema, de ahí la importancia de generar técnicas y expertos que nos digan que hacer. El poder y la confianza en nuestra propia existencia han sido sustituidos por el conocimiento provisto por supuestos técnicos, creando un círculo vicioso de dependencia e impotencia existencial sin precedentes en la historia de la humanidad. Parece que hay que ir a la universidad hasta para poder tener un orgasmo… (…) en un principio no vemos al otro como un problema a ser resulto, por tanto tampoco asumimos el rol técnico “conocedor” de “técnicas”, valga la redund...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.