Maribel se mira en el espejo e intenta solucionar los estragos en su maquillaje y borrar los rastros de llanto. En el baño de al lado escucha a una compañera vomitando. Se detiene un instante y las lágrimas vuelven a sus ojos… no se lo puede permitir, todavía le queda la reunión de equipo por la tarde y tiene que defender su proyecto delante de su jefe de área. Le tiemblan las piernas pero tiene que seguir adelante con su día. La puerta del baño de al lado se abre y aparece una chica de su edad, treinta y pocos. La cara blanca y los mismos ojos de mapache. No entrecruzan sus miradas, ningún gesto de complicidad, no es un buen entorno para compartir debilidades, cualquier información puede ser usada en tu contra. Estás sola. ¬“¡No puedo más!” —piensa Maribel. Dos días más tarde, Maribel aparece en mi consulta. Vive en una espiral de auto-exigencia y competitividad que nunca tiene final. —Trabajo siempre más allá del límite de mis posibilidades, necesito tenerlo todo bajo contr...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.