La investigación demuestra que la mayoría de la gente piensa que una crianza estricta produce hijos mejor educados. Sin embargo, los estudios de investigación sobre disciplina coherente muestran que, en realidad, la crianza de estilo estricto o autoritario provoca que los niños tengan una menor autoestima y se comporten peor que otros, y que, por lo tanto, reciban más castigos. Es decir, una crianza estricta parece ocasionar problemas de conducta en los niños. ¿Por qué? La maternidad/paternidad estricta priva a los niños de la oportunidad de interiorizar la autodisciplina y la responsabilidad. Los límites rígidos pueden controlar temporalmente la conducta, pero no ayudan a que un niño aprenda a autorregularse. Por el contrario, los límites rígidos desencadenan una resistencia a asumir la responsabilidad por uno mismo. No existe herramienta interna más valiosa para los niños que la autodisciplina, pero se desarrolla a partir de la interiorización de unos límites amorosos. A nadie...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.