Hemos entendido que la ira es una emoción natural y que, en determinadas circunstancias, puede influir en nuestra relación con los niños. No es justificable nunca que nos dejemos llevar por ella ni dejar que las reacciones violentas se desarrollen. Los padres somos enormes A nadie sorprenderá que me declare en contra de las corrientes de crianza que ven al niño como un pequeño demonio manipulador y egoísta que solamente quiere tomarnos la medida y que, si no ponemos en vereda, se nos va a comer vivos y terminará levantándonos la mano si no se la levantamos a tiempo. Quizá hemos olvidado lo pequeños que son los niños. Imaginemos que alguien de quien dependemos totalmente, absolutamente tanto en lo emocional como en lo que se refiere a nuestra propia supervivencia pierde el control y nos amenaza. No hace falta que la amenaza sea de una violencia incuestionable. Bastaría con un grito o una palabra de odio o desprecio, o la amenaza de dejarnos de amar o el decirnos que no valemos nada. S...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.