Los niños viven el aquí y el ahora de forma natural y espontánea. Viven en conexión directa con sus estados emocionales, con su cuerpo, su movimiento, su placer y su displacer. Si un niño ha sido suficientemente respetado no perderá esa conexión innata con sus propias necesidades vitales, con su consciencia de sentir frío o calor, hambre o sed, si necesita estar solo o acompañado…. Y si ha sido suficientemente escuchado y respetado también será capaz de identificar cómo se siente en cada momento, si siente tristeza, rabia, alegría o placer, más allá de que le pueda adjudicar una palabra a la emoción. Pero los adultos generalmente necesitamos transitar por otros caminos que nos permitan volver a estar nuevamente conectados a nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros pensamientos más genuinos. Necesitamos traspasar nuestros miedos, bloqueos, prejuicios, ideas introyectadas desde el exterior, desconexiones con nuestro mundo emocional… Es decir, los adultos necesitamos pasar por u...
Alexandra Rovetta | Licenciada en Psicología. Psicoterapia clínica y sistémica. Una perspectiva amplia e integral para comprendernos, comprender el mundo y abrir nuevas posibilidades.