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Crianza respetuosa: Control de esfínter por Francisca Montedonico



Francisca Montedonico
Psicóloga clínica Infanto-Juvenil

www.espaciocrianza.cl


El control de esfínter es uno de los grandes hitos en el desarrollo infantil. Es un proceso biológico, largamente determinado por la maduración neurológica del niño o niña, pero que también tiene implicancias emocionales y en el desarrollo psicológico. El control que el niño/a adquiere sobre su propio cuerpo y sus funciones tiene relación con el control que tendrá en otros aspectos de su vida, con su sensación de logro, la percepción de sí mismo y la confianza en sus recursos personales. También-y en esto es importante el cómo los adultos manejen el proceso- con cuán respetado y validado se sienta el niño o niña.

Además, el control de esfínter está mediado por nuestra cultura, nuestras creencias y valores. Por eso es que en distintos lugares del mundo el proceso se lleva a cabo de muy diversas formas. Y nuestra cultura occidental, que se caracteriza por enfatizar la competitividad y la independencia desde temprano (que los niños/as duerman solos, que dejen el chupete, que no sean “mamones”), tiende también a presionar a los niños y niñas para que dejen los pañales a edades bastante tempranas comparado con otras culturas.

Un enfoque al control de esfínter centrado en las necesidades de los niños/as, tal como otros procesos biológicos -comer y dormir, por ejemplo- no debería ser necesario enseñar a un niño/a a controlar esfínter. Y la verdad es que independiente de los estímulos que nosotros le demos, él o ella controlará sus procesos de evacuación en el momento en que esté listo. Dicho de otra manera, más que enseñar al niño/a a controlar esfínter, nuestra tarea es socializarlo acerca de cómo en nuestra cultura realizamos los procesos de evacuación, y ayudarlo en ello .

Si utilizamos un enfoque centrado en el niño/a y sus ritmos, el rol de padres, madres y educadores es observar al niño o niña e identificar las señales que indiquen si está en proceso de adquirir el control o aun no. Por lo general, entre los 2 años y los 3 años y medio, los niños/as empiezan a demostrar que tienen conciencia de haber mojado los pañales. Es decir, sienten y luego pueden comunicar a través de verbalizaciones o movimientos que han hecho pipí. El gran error de los adultos es pensar que, por el hecho de identificar la sensación de haber orinado, el niño o niña “avisa” y por lo tanto está listo para sacarse los pañales. Esta es solo la primera etapa del proceso, luego viene la etapa en la que el niño o niña identifica el hecho de estar orinando. Luego es capaz de identificar la señal corporal de la urgencia por orinar y, más tarde, además de identificar la señal, es capaz de aguantar hasta llegar al baño. Este proceso completo varía de niño/a a niño/a, pudiendo tomar semanas o meses. Por lo tanto, no es raro que un niño o niña no complete el proceso hasta los 4 años e incluso más.

Consejos para un control de esfínter libre de estrés (para niños/as y padres)

Nos centraremos en el control de esfínter vesical diurno, que es el primero que se logra. El control anal tiene algunas diferencias, pero por lo general, se adquiere luego del primero. Aunque algunos niños/as dejan pañales de día y noche al mismo tiempo, por lo general, el control nocturno se logra mucho más tarde, habiendo niños/as que a los 7 años aún usan pañal de noche.

Es bueno pensar el proceso de control de esfínter como un trabajo en el cual padres y niños/as tienen distintas tareas.

Es tarea de los padres crear el ambiente de contención y apoyo necesario para este aprendizaje. Esto implica:

- Reconocer las señales de que su hijo o hija está listo para iniciar el proceso.

- Recordar siempre que su hijo o hija es quien controla su cuerpo.

- Dejar que el niño o niña decida si usa el baño o los pañales.

- Enseñarle palabras para nombrar adecuadamente las partes del cuerpo, y los procesos de evacuación.

- Ofrecer implementos que le ayuden a usar el baño (pelela o bacinica, pisito, silla especial, etc).

- Enfrentar los accidentes sin enojarse, sin burlas ni palabras desagradables.

- Evitar castigos así como muchas felicitaciones respecto al control.

Y es responsabilidad del niño o niña:

- Decidir si usa el baño o un pañal.

- Reconocer sus señales corporales cuando necesite ir al baño.

- Usar el baño a su propio ritmo.

Lo más importante es enfrentar el proceso de manera relajada y positiva, sin poner muchas expectativas ni presiones (ni en el niño/a y ni en uno mismo), pero con la confianza de que es una destreza que en algún momento se adquirirá. Por lo general, la primavera y el verano son épocas más propicias para iniciar el proceso, ya que los niños/as andan con menos ropa, y ésta se seca más rápido. Señales que indican que el niño o niña está en el proceso de control de esfínter son:


- Manifiesta incomodidad con el pañal mojado.

- Pide que le cambien el pañal sucio.

- Puede pasar al menos dos horas con el pañal seco.

- Tiene lenguaje para comunicar la necesidad de orinar.

- Tiene las habilidades motoras para bajarse pantalones y sentarse en la pelela

Evitando posibles problemas

Vale la pena no olvidar que, en términos de desarrollo psicológico, los niños/as de 2 años están en la etapa de controlar su mundo. Usan su crecimiento y su desarrollo físico, cognitivo y sus habilidades verbales para ejercer poder sobre ellos mismos y sobre el mundo que los rodea y esto es parte de su desarrollo normal y positivo. Cómo olvidar que esta es la etapa del “no”, del “mío” y el “yo solo”. Este deseo natural y saludable de controlarlo todo puede conducir a conflictos y luchas de poder, ya que el niño o niña se da cuenta de que una manera de sentirse en control es negándose a hacer algo que sus padres quieren que él haga. Y aprender a usar el baño es algo que los padres realmente quieren que su hijo o hija haga, lo que los niños/as rápidamente detectan (solo viendo la cara de felicidad y los aplausos de la primera vez que hicieron “algo” en la pelela). El proceso de control de esfínter, es entonces, terreno fértil para los conflictos de poder, ya que está profundamente relacionado con el deseo de control del niño o niña sobre su propio cuerpo. Por lo mismo, es importante enfrentar el proceso sin tanto alboroto. Esta es solo otra habilidad que, como padres, tenemos que ayudar a que nuestros hijos e hijas adquieran. Sin rabia, frustración ni alegría extrema. Sin obligar al niño o niña tampoco, si este rechaza la pelela o se niega a ir al baño, ya que estas luchas de poder pueden llevar a que el niño o niña, en un intento de recuperar el control de su cuerpo, se aguante las ganas de evacuar, lo que puede producir otros problemas físicos, como constipación. Si usted empieza a ver signos de conflicto en el proceso, es mejor quitar la presión, dejar el tema por un tiempo, hasta que el niño o niña muestre signos de que está listo y nuevamente manifieste interés por tomar parte en el proceso. No hay nada de malo en decir “pensé que estabas listo para dejar los pañales, pero parece que me equivoqué. Lo vamos a dejar para más adelante, cuando de verdad quieras y estés listo para hacerlo”.

También vale la pena saber que hay algunas situaciones que pueden interferir en el proceso del control de esfínter y que es importante tener en cuenta. Por ejemplo, cuando los niños/as están en situaciones de grandes cambios, o tal vez incluso pequeños cambios pero muy seguidos, puede ser mejor evaluar si es realmente necesario empezar el control de esfínter y tal vez postergarlo hasta que la situación sea más estable. Algunas situaciones en las cuales es mejor postergar control de esfínter son los cambios de casa, empezar a ir al jardín infantil, o un cambio de jardín; cambio de cuna a cama, la llegada de un bebé a la familia, o alguna crisis familiar como enfermedades graves, separación o muerte de algún familiar.

Es importante recordar que los niños y niñas con necesidades especiales pueden demorar más tiempo en adquirir el control de esfínter, y necesitan mucha ayuda y apoyo de sus padres y educadores, y en algunos casos elementos especiales. Si como padres sienten que necesitan orientación en estos casos, pidan ayuda a los profesionales que atienden a su hijo.


Articulo extraído de www.crececontigo.gob.cl

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