¿Qué hace legítima a una autoridad adulta cuando el adulto ya no puede fundamentarla únicamente en que sabe más?
La autoridad no depende de tener razón: conocimiento, autonomía y transformaciones en los vínculos intergeneracionales En consulta escucho cada vez más una pregunta que suele formularse de manera aparentemente sencilla: cómo hacer que un adolescente vuelva a “respetar” a los adultos. Sin embargo, detrás de esa pregunta suele existir otra preocupación menos explícita: qué hacer cuando las formas tradicionales de autoridad dejan de producir el reconocimiento que antes parecían producir. La pregunta suele partir de un supuesto que no comparto: que la relación entre adultos y adolescentes debería sostenerse fundamentalmente en la obediencia. No trabajo desde ese objetivo. Soy partidaria de la autorregulación: la capacidad de reconocer un impulso, comprenderlo y decidir qué hacer con él, en lugar de actuar únicamente porque alguien más lo exige. La obediencia puede producir cumplimiento frente a una orden, pero ese cumplimiento no garantiza que la persona haya comprendido el...