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Cuando sentís que algo no está bien, pero no sabés exactamente qué te pasa

 Hay momentos en los que una persona siente que algo no está bien, aunque no pueda señalar con precisión qué es. No pasó nada grave, no hubo una crisis visible, y sin embargo aparece una incomodidad difícil de explicar. Seguimos con nuestras rutinas, trabajamos, estudiamos, cuidamos a otros, cumplimos con lo que toca. Pero por dentro hay algo que no termina de acomodarse. A veces incluso lo decimos así, de manera bastante simple: “no sé qué me pasa”, “estoy rara”, “estoy cansado pero no es solo cansancio”, “siento que algo no está bien, pero no sé qué”. Y como no logramos ponerlo en palabras, es fácil pensar que quizás no sea tan importante. Pero que todavía no podamos nombrarlo no significa que no esté ahí. No todo malestar aparece con un nombre claro Solemos pensar el malestar psicológico en categorías que ya conocemos: ansiedad , depresión , estrés , duelo, crisis. Y esas categorías existen, claro. Pero la experiencia real no siempre llega ordenada de esa manera. Muchas veces p...

El apego no termina en la infancia: cómo sigue operando en las decisiones adultas

¿Por qué la palabra “apego” se busca tanto? Casi siempre aparece asociada a la primera infancia: cómo criar, cómo sostener, cómo construir un vínculo seguro con un bebé. Es un tema legítimo y central. Pero hay una pregunta que se hace menos veces, aunque en el consultorio aparece todo el tiempo: ¿qué pasa con ese apego después? ¿Desaparece cuando termina la infancia, o sigue trabajando en silencio en cada decisión adulta importante? La segunda opción es la que sostiene buena parte de la teoría del apego desde que John Bowlby la formuló, y la que sigue encontrando expresión en la clínica adulta . Los vínculos tempranos no quedan simplemente archivados en el pasado. Pueden contribuir a construir modelos internos de funcionamiento : formas de esperar del otro, de interpretar el silencio, de reaccionar frente a la distancia o frente a la cercanía. Ese modelo no se apaga en la adultez. Cambia de escenario. Dónde reaparece, sin que se lo reconozca como tal: En una pareja, no siempre lo que...

Lo que distingue a un proceso terapéutico real (y por qué la mayoría de las personas no lo encuentra a la primera)

  Casi todo el mundo que llega a terapia ya intentó algo antes. Un video, un libro de autoayuda , una conversación con alguien de confianza, incluso una consulta anterior que no terminó de sostenerse. Eso no habla de fracaso. Habla de algo más simple: muchos de los recursos a los que recurrimos cuando estamos mal están pensados principalmente para aliviar el malestar, no necesariamente para comprender qué lo está produciendo. Y son dos cosas distintas.   La pregunta que casi nadie se hace antes de elegir un profesional Cuando alguien busca ayuda psicológica, la primera pregunta suele ser práctica: ¿presencial u online?, ¿qué precio tiene la sesión?, ¿tiene disponibilidad esta semana? Son preguntas legítimas. Pero hay una anterior, menos visible, que determina si ese proceso va a sostenerse en el tiempo o va a quedar como un intento más: ¿este espacio está preparado para acompañarme también cuando lo que traigo no encaje en la razón por la que pedí la consulta? Porque eso ocurr...

¿Qué ocurre cuando el trabajo deja de ser reconocido como una contribución y se convierte exclusivamente en una exigencia de rendimiento?

Durante mucho tiempo, una de las preguntas más habituales al conocer a alguien fue aparentemente sencilla: «¿En qué trabajas?» No preguntábamos únicamente cómo esa persona obtenía sus ingresos. La pregunta funcionaba como una forma abreviada de aproximarnos a su identidad. «Soy médica». «Soy docente». «Soy arquitecto». «Soy comerciante». «Soy psicóloga». La profesión permitía ubicar rápidamente a una persona dentro de un mapa social. Informaba sobre su formación, su posición, sus competencias, sus vínculos, su nivel de reconocimiento y, en muchos casos, incluso sobre su supuesto valor social. En las sociedades modernas, el trabajo se convirtió progresivamente en una de las instituciones centrales alrededor de las cuales se organizó la vida adulta. No solamente estructuró la producción y la distribución de ingresos, también organizó tiempos, rutinas, relaciones sociales, proyectos, expectativas y formas de reconocimiento. La idea de este artículo puede formularse así: durante la moderni...

Neurodivergencia en la adultez

Hay una experiencia que se repite con frecuencia en el consultorio: personas adultas que llegan buscando ayuda para la ansiedad, el agotamiento o los conflictos vinculares, y que en el proceso descubren que lo que atravesaron durante décadas tenía un nombre que nunca conocieron. TDAH . Condición del espectro autista . Dificultades específicas del aprendizaje . Altas capacidades . Otras formas de funcionamiento que, hasta ese momento, no tenían un marco donde encajar. La noticia suele generar dos reacciones simultáneas y aparentemente contradictorias: alivio y duelo. Alivio, porque finalmente aparece un marco que permite comprender una vida entera de sentirse “distinto” sin saber exactamente por qué. Duelo, por todos los años vividos bajo la autoexigencia, la comparación y, muchas veces, la culpa por no conseguir aquello que a otros parecía resultarles más sencillo. Qué entendemos por neurodivergencia Neurodivergencia es un término atribuido originalmente a la  socióloga de los años...

Tener trabajo ya no garantiza seguridad: la nueva precariedad

Durante mucho tiempo, la precariedad se pensó casi exclusivamente como falta de empleo o insuficiencia de ingresos. Pero hoy esa definición quedó corta.  La precariedad contemporánea también aparece cuando una persona trabaja, cobra y cumple con sus obligaciones, pero aun así no logra construir seguridad, autonomía ni futuro. Esa forma de fragilidad se parece menos a la pobreza extrema y más a una vida sostenida al límite, con ingresos que alcanzan para sobrevivir pero no para proyectarse. La novedad es importante: no toda vulnerabilidad económica se expresa como desempleo. Puede existir precariedad incluso con trabajo formal o ingresos relativamente constantes si esos recursos no permiten ahorrar, resistir imprevistos o sostener decisiones de largo plazo. En ese sentido, la cuestión no es solo cuánto dinero entra, sino cuánto control real brinda ese dinero sobre la vida cotidiana y el porvenir. Ingreso no es lo mismo que seguridad Cobrar todos los meses no equivale a vivir con ...