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TRÁNSITO FAMILIA-MEDIO ESCOLAR EN EDUCACIÓN INFANTIL por Yolanda Gonzalez

Aprovechando la futura visita a Montevideo de Yolanda Gonzales , además de que en estos días están comenzando el ingreso de nuestros peques a los jardines o guarderías les comparto este articulo que me parece una excelente reflexión para poder tener en cuenta tando los padres como los educadores!

 Por si quieren leer más articulos de ellas su web es http://www.yolandagonzalez-prevencion.com/



REFLEXIONES PREVENTIVAS, COMO MATERIAL PARA PADRES Y PROFESORADO.

El contenido de esta exposición, responde al cuestionamiento que como profesional de la salud y especialista en prevención infantil, estoy realizando a nivel de la I. Educativa escolar en los programas de PREVENCION organizados por el Ayuntamiento de S.Sebastián y el C.O.P.en diversas localidades:

Fundamentalmente, pretendo analizar y cuestionar el conflicto profundo que genera la escolarización temprana en los pequeños y que puede ocasionar un sufrimiento estéril en el tránsito de la familia al medio escolar, en función de los factores que señalo más adelante.

No es mi intención analizar el sistema pedagógico como tal, sino resaltar los aspectos que pueden interferir en el desarrollo psicoafectivo saludable, en edades tempranas.

Es una evidencia que nuestra sociedad cambia vertiginosamente. ¿Cambia a la misma velocidad nuestras necesidades emocionales? ¿Tienen y pueden desde una perspectiva de salud, ajustarse los niños pequeños a los cambios que provienen del exterior?

Responden estos cambios a un proyecto de Salud viable para la población infantil? ¿ A qué necesidades se está realmente respondiendo?

Demasiados intereses económicos y laborables taponan la comprensión de la dirección de estos cambios y sus consecuencias inmediatas para los que las soportan sin haber sido consultados: las criaturas que dependen de nosotros.

Partimos de un cuestionamiento al cómo se realiza la escolarización :

Es evidente que existen múltiples factores que explican los cambios acaecidos en torno a la escolarización. Sin embargo, y al margen de estas consideraciones psicosociales, existe otro argumento que pretende justificar la incorporación de los más pequeños al sistema escolar en base a “su” necesidad de socialización.

Es real que los niños, necesitan socializarse. Pero, podríamos preguntarnos, ¿cuándo? ¿cómo?

En este punto esencial, centro mi exposición para la reflexión:

EL COMO, del encuentro con lo social . Es decir,¿ existe respeto real por el ritmo individual de maduración de cada pequeño ? ¿O su socialización responde a imperativos externos ?

LA OBSERVACION detenida de los primeros días de clase de los más pequeños (2.3 años) ofrece una gran oportunidad para percibir el impacto estresante que representa esta supuesta socialización, (en los casos de ausencia de adaptación-integración suficiente) que no discrimina diferencias individuales en cuanto al momento de maduración infantil. Sólo hay que acudir a cualquier centro escolar que no disponga de un adecuado periodo de adaptación-integración, para vivir el intenso impacto emocional que experimentan los pequeños ante su primera separación del nucleo familiar.

La FALTA DE CONTACTO y sensibilidad imperante en la sociedad a sus respuestas emocionales, refleja el conflicto entre las necesidades afectivas infantiles y las decisiones adultas en función de otros intereses cuestionables desde la perspectiva de la Salud.

Es real, que demasiados niños, de tres añitos conocen la experiencia de la brusca separación ya desde los dos, e incluso están habituados a ella desde que nacieron y fueron separados inmediatamente del seno materno.

Son niños que ya desde bebés y por la dinámica social actual, han sido privados de un punto referencial estable que les acompañe en el descubrimiento progresivo de YO/no YO, y de la propia vida. Son los niños-as que acuden a la educación infantil, sin resistencia, que no manifiestan ninguna emoción manifiesta, pero que en su mirada apagada y dispersa, transmiten el sentido de su corta existencia.

Otros, sin embargo, reflejan la desesperación en sus ojos aferrados al cuello de su madre, luchando todavía por ser escuchados, con un “no me dejes mama”, mientras son transportados por r maestros-as que un buena voluntad pero escasa preparación en este campo preventivo, pretenden tranquilizar a pequeños y mayores con un “pasara, ya verás”.

El correlato de la vivencia infantil, se refleja en la reacción de los adultos que pretendiendo mitigar la reactivación de su propia angustia, se consuelas con un “es normal al principio” ´”ya se acostumbrará”.

Estas escenas, se repiten todavía una y otra vez en algunos centros de educación infantil, y habitualmente en espacios escolares que acogen pequeños de O a 1 año. Los bebés, carecen de referencia espacio-temporal, y las horas son vividas de forma diferente que en los adultos. Lo realmente preocupante, es que pasados los primeros siete, 15 o 3o días los pequeños dejan de llorar. Dejan de luchar para aprender la asignatura de la resignación. Y aparentemente se “ADAPTAN”, resignándose ante la imposibilidad de huir ó hacer valer su protesta, confirmándose una vez más el “síndrome de Inhibición a la acción”, descrito por Laborit.

Sin embargo la lectura externa, desde el ámbito familiar y escolar, responde a la creencia de haber logrado la adaptación al sistema escolar ante la ausencia de expresión emocional manifiesta.

¿Pero cual es la vivencia interna del pequeño entre O3 -4 años ?

Son numerosos los autores (Bowbly, Mahler, Reich, etc.), que demuestran la importancia de preservar el VINCULO AFECTIVO, COMO UNA NECESIDAD PRIMARIA en el proceso de desarrollo psicoafectivo de la especie humana.

Anna Freud, Bowbly, entre otros, han señalado la respuesta emocional que se deriva de las separaciones respecto a la figura vinculante central en edades tempranas :
Fase de protesta
Fase de desesperación
Fase de retraimiento, pasividad. Inicio de la resignación.

Mahler demuestra el largo proceso de separación-individuación que acontece en la compleja estructuración emocional en edades tempranas (O-3 años), demostrando junto con Kernberg que la CONSTANCIA OBJETAL (interiorización de la figura materna), no se consolida hasta la edad de los 3 años aproxim.Esto significa, que cuando un pequeño ve partir a su madre o figura de referencia, siente la amenaza del abandono real en su piel a pesar de nuestros esfuerzos en asegurarle su retorno: No sabe cuándo volverá ni entiende una separación no elegida.

Las implicaciones de estas constataciones clínicas, comprobadas una y otra vez con pacientes adultos que han visto interrumpida su necesidad de continuum en la relación afectiva primordial, son profundamente alarmantes, si se pretende preservar la salud de los mas pequeños.

Una de las características básicas del vínculo, que fomenta la salud psicosomática, es la vivencia de incondicionabilidad, ausente en las relaciones escolares tempranas. El niño pequeño, que se siente sólo y desprotegido para afrontar su primera escolarización, agotará todas sus posibilidades de protesta, antes de que comience el lenguaje corporal a través de síntomas diversos : rechazo comida, vómitos, regresiones, etc., que en la mayoría de las ocasiones tendrán una interpretación vírica ó bacteriana desde el exterior, sin encontrar la demanda imperiosa de atención que encubren dichos síntomas.

Otros síntomas pasarán más desapercibidos : Un niño pequeño puede estar pseudoadaptado, no presentando problemática externa, pero manifestando una conducta de pasividad ó retraimiento con retirada de la exploración del entorno. Son los niños que no dan problemas, pero sufren de un agudo aislamiento generalmente no escuchado ante la necesidad de atender otros casos más alborotados.

¿Por qué ocurre todo éste sufrimiento estéril?

Generalmente el proceso de separación del niño pequeño con respecto al medio familiar no responde a una iniciativa del niño-a. Es algo previsto por el adulto, y en gran medida obligado . Coincidiendo básicamente con las reflexiones que se hicieron en su día en la escuela de Anzuola sobre la escolarización temprana, podemos afirmar:
Tal y como se realiza la escolarización temprana en la actualidad, la madre ó figura referente, y la escuela son mutuamente excluyentes. No existe la posibilidad de que el niño realice una progresiva exploración de su medio en presencia de la figura segurizante. (no presencia de 1,2,3 días, sino en función de la necesidad del pequeño para ir progresivamente separándose)
El lugar, suele ser desconocido.
El educador es generalmente para el niño, un extraño vivido como el causante de la partida de la madre, produciéndose vivencias intensas de miedo o desconcierto innecesarias para su desarrollo emocional.
Los niños-as , son desconocidos, y potenciales rivales con respecto al adulto a compartir, en un espacio desconocido y sin referencia temporal que les contenga, la angustia de tan amenazante situación
Esto lleva a cuestionar el sentido del conflicto vivido por el pequeño como consecuencia de la escisión-oposición de contextos : el familiar y el escolar.
Desde la perspectiva de la Prevención de transtornos psicoafectivos infantiles, hay un aspecto fundamental a respetar :
El respeto por el ritmo biológico del pequeño para el acceso a la socialización progresiva, en función de su propia capacidad de maduración y no de normas externas impuestas.

Este abordaje preventivo implica:
Abrir un espacio de reflexión profunda, sobre el cómo de escolarización de o-2 años. Por otro lado, representa la reivindicación de la Maternidad como una función social que debe ser reconocida como lo es en otros países europeos . (salario social durante 2 años y reserva del puesto laboral)
Incluir el P. de Adaptación, como elemento de DIAGNOSTICO esencial para determinar el grado de madurez infantil en el proceso de separación progresiva del niño-a con respecto a la figura vinculante.
Reciclaje permanente de l profesorado en contacto con las edades tempranas en relación a la comprensión del proceso psicoafectivo infantil y sus necesidades primarias.
Evitar la escisión de contextos escuela-familia, favoreciendo progresivamente la interrelación de los dos ámbitos que inteactúan como posibles agentes de salud ó patología en relación a los más pequeños.
Y por último, favorecer la capacidad de contacto con las manifestaciones emocionales de los niños-as.

Ningún cambio en la dinámica social, justifica un aumento del malestar en la infancia, etapa crucial para el desarrollo saludable del ser humano.

Yolanda González

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