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El desarrollo del niño orientado hacia la individuación 2° Parte





El desarrollo del niño orientado hacia la individuación, pasando por el desarrollo de la voluntad, sentimiento y pensamiento (Segunda Parte)

Avanzando el niño en su desarrollo, llega la edad de los 9 años, etapa en la que este busca en el profesor, que se ha constituido en una autoridad respetada o reverenciada, señales que le muestren que puede seguir sintiendo estos profundos y sanos sentimientos hacia su profesor. El niño busca en detalles, si bien no plenamente consciente, si su profesor es digno del respeto que ha depositado en él. Puede ser que el niño se quede mirando a su profesor mientras este camina hacia el estacionamiento, y vea en ese gesto del caminar si su profesor o profesora están presentes y conscientes al caminar, si tiene un caminar seguro, positivo, digno, etc.

Lamentablemente muchos profesores no superan esta prueba propia de la etapa del desarrollo del niño. Eso significa que los sanos sentimientos que experimentó el niño hacia su profesor, dejan de estar presente y son sustituidos por la antipatía. Es tan grave que esto suceda, que se plantea que si esto le sucede a un profesor, ese niño ya no es educable por él o ella.

De ahí que el ideal pedagógico señalado por Steiner, al final de las conferencias para fundar la primera escuela Waldorf, sea tan central, ya que en él se sientan las bases para el desarrollo del profesor que continuamente busca trascenderse, y que como tal no puede dejar de ser una digna autoridad para sus amados alumnos:

"Compenétrate de capacidad imaginativa,
ten valentía para la verdad,
agudiza tu responsabilidad anímica."

Nadie quien como profesor aspire continuamente a este ideal, puede fallar en esta prueba que los niños alrededor de los 9 años experimentan espontáneamente. Los niños son más conscientes de sí mismo y de su entorno, es decir logran desplegar un poco más su capacidad pensante.

Hacia los doce años del niño, la ciencia espiritual conocida como antroposofía, señala que el niño toma conciencia de sus huesos. Esto quiere decir que el niño o niña ha llegado a la captación de lo más sólido de su corporalidad, que en la naturaleza corresponde al reino mineral. De ahí que el estudio de los minerales recién comienza a esta edad. Antes el niño es, sobre todo en los primeros siete años de vida, vital, anímica y espiritualmente un ser que poco a poco se aúna con su corporalidad. El niño vive en aquella etapa en un mundo distinto al del adulto, de ahí que los objetos para él o ella le aparezcan vivos, aunque para el adulto sean objetos inanimados. El pequeño al golpearse con un objeto, se enoja o lo golpea adjudicándole propiedades anímicas que interiormente experimenta. En cambio, desde los doce años él toma experiencialmente conciencia que los objetos que le rodean no tienen vida, que son objetos revestidos de materia mineral sin vida y sin propiedades anímicas. Es decir, la separación entre yo y el mundo, separación producida por el pensamiento, se ha agudizado, y lo que antes se presentaba como vivo, luego se presenta como enigma que busca ser explicado mediante el pensamiento.

Recién en esta etapa del desarrollo el niño se encuentra capacitado para pensar en términos de causa y efecto, puesto que esa es la ley fundamental que rige al mundo físico mineral. Antes de esta edad puede lograrse que el niño comprenda el entorno en dichos términos, pero esto corresponde a forzar el desarrollo, y producir antes de tiempo la separación entre el yo y el mundo, vivencia propia de la adultez. Cuando se promueven procesos pensantes como el descrito, antes de tiempo, el niño comienza a abstraerse de su experiencia y poco a poco pierde conexión con ella. Esto significa que el niño ya no tiene un suelo vital en el que puede confiar, que en la vida adulta lo llevan a esgrimir, por ejemplo, que lo que sus sentidos le transmiten lo engañan; se ha perdido la posibilidad de confiar en la propia experiencia o en los propios sentidos, en lo que la percepción me suministra.


(Segunda Parte)
Extraído de http://antroposofia-psicologia.blogspot.com

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