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Recuperando Nuestra Fuente de Poder Femenino. Por Mahi, Carolina Barahona

Una de las principales armas de control que ha usado el sistema patriarcal para su beneficio ha sido la dominación de la sexualidad y del cuerpo de la mujer. Esto nos ha hecho consciente e inconscientemente alejarnos de una de nuestras principales fuentes de poder femenino y vivenciarlo como algo impuro y amenazante. Al distanciar a la mujer de su cuerpo y de sus ciclos se la está apartando de su esencia y de la sabiduría inherente a los ciclos Universales, perdiendo con ello la conexión y respeto no solo con el propio cuerpo, sino que con toda la naturaleza y la comprensión de sus ciclos mayores. Las mujeres hemos sido herederas de esta desconexión, ignorancia y desconocimiento sobre nuestro propio cuerpo de mujer.Durante mucho tiempo se ha estigmatizado nuestra anatomía, nuestros fluidos, nuestras emociones y se nos ha hecho avergonzarnos de una de las más concretas muestras de nuestro ser femenino:

 El Ciclo Menstrual y su sangre de Mujer
Vivimos en medio de un sistema que nos ha llevado a luchar con armas masculinas, negando con esto nuestra naturaleza e invalidando nuestros cuerpos. En el inconsciente colectivo cargamos con el tabú de la menstruación, asociándola a algo sucio y vivido como un periodo de enfermedad. La tendencia cultural nos invita a repudiar y hasta maldecir nuestra propia sangre y en esto negarnos como mujeres sangrantes que es parte de la naturaleza de nuestra biología, creando así una profunda cicatriz femenina arraigada en las oscuridades de nuestra psique y que se manifiesta en un sistema que no nos legitimiza como un ser válido, sano, fuerte y completo en sí mismo

Las antiguas culturas ancestrales, que aún mantenían una conexión sabia con la naturaleza y sus ciclos, veían en la Mujer la representación encarnada de la Madre Tierra y por ende ellas eran respetadas en sus diversas fases, reconociendo como la máxima expresión del poder femenino a la fase de la menstruación. Antiguamente se realizaban ritos iniciáticos que marcaban con la menarquia el paso de niña a joven mujer, ritos en los que las abuelas les revelaban a las niñas los diferentes secretos de sabiduría femenina. Así también las mujeres honraban sus cuerpos y sus ciclos y se retiraban durante su periodo menstrual a las ”Tiendas Rojas” o “Casas de Luna” lugares especialmente creados para las mujeres durante su menstruación (también para el embarazo y el parto) en los cuales podían conectarse con el poder visionario y de sanación inherente a dicha fase, así también como una forma de ofrendar a la Tierra su “sangre de Luna” devolviéndole la fertilidad y como una manera de sintonizar y hermanarse con las mujeres que estuvieran en ese mismo periodo.
Hoy se nos hace imperante recuperar nuestra fuente de poder femenino que luna a luna, mes a mes, menstruación tras menstruación nos recuerda el poder de nuestro vientre, nuestra conexión con la vida-muerte.vida, con los ciclos de nuestra naturaleza de mujer, y de nuestra gran madre tierra.


Mahi, Carolina Barahona 
Psicóloga, Facilitadora de Círculos Femeninos, Doula y Educadora Perinatal
co- fundadora del ((((Círculo Matriztico)))) y MaMatriztica 

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