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Cuando el estrés se convierte en distress

Existe un estrés positivo

Se asocia mucho el estrés a algo patológico, pero el eustrés, nombre del estrés positivo, nos pone en un estado de predisposición a la acción. No debemos olvidar que es un sistema de supervivencia y adaptación ancestral gracias al que nuestro organismo se prepara para una situación que requiere un esfuerzo mayor, sea para cazar a la presa como para huir de la fiera, mediante una serie de neurotransmisores y hormonas que optimizan nuestras capacidades físicas para, según sea el caso, optar por una de esas posibilidades.
El estrés positivo es el que se siente, entre otras muchas cosas, ante la creatividad, el entusiasmo, la actividad física placentera sea deportiva o de otra índole. Cuando las situaciones de estrés se acumulan y empiezan a ser por causas menos placenteras comienza a convertirse en distréss.

El distréss y las sociedades modernas

El distréss lo padecen muchas personas en algún grado. Algunas investigaciones indican que el 89% de los adultos americanos sufren sus síntomas y que el 59% dicen tenerlos una vez a la semana. Es bastante común en las sociedades modernas padecerlo y, de vez en cuando, es algo razonable.
Pero el grado y persistencia de este estado en el que muchísimas personas viven casi de forma cotidiana, asumiéndolo como algo normal del día a día, es realmente preocupante.

Las 5 fases del distréss

El Instituto Canadiense de Estrés, tras estudiar millares de personas con distréss, ha descubierto cinco fases distintas de evolución:
Estas son las 5 fases del estrés negativo:
  • 1ª Fase del distréss (fatiga física y/o mental): Se comienza a experimentar algunas señales de que la vitalidad disminuye con picos regulares de fatiga, mayor somnolencia, desmotivación, etc. Con el tiempo va empeorando, pero normalmente en esta fase los análisis médicos no muestran ninguna prueba orgánica de enfermedad.

  • 2ª Fase del distréss (mal humor que causa problemas personales): La persona comienza a estar irritable, de mal humor, etc. Como consecuencia, se experimentan problemas con compañeros de trabajo, familia y amigos, lo que potencia la sensación de mal humor y desamparo, creándose un círculo vicioso. Consecuentemente la persona se vuelve más solitaria tomando una actitud de enfado con el mundo.
  • 3ª Fase del distréss (descontrol emocional): Tras la tensión interna creada en la segunda fase, se entra en una tapa emocionalmente cada vez más agitada que acaba perturbando las capacidades del individuo, que empieza a dudar de sí mismo por problemas de concentración, pesimismo o para tomar decisiones, así como también se intensifican las dificultades interpersonales, manteniendo difícilmente el equilibrio emocional. Puede derivar fácilmente en depresión o explotar con la mínima.

  • 4ª Fase del distréss (dolencias físicas crónicas): El cuerpo comienza a manifestar evidencias por pasar tanto tiempo en estado de estrés, ya crónico. El síntoma principal es la tensión muscular, especialmente en las zonas cervicales, hombros y lumbares, además de dolores de cabeza, incluso migrañas. Aun así, en esta fase tampoco aparece nada en los análisis médicos. Estos síntomas se pueden paliar con acupuntura, masaje, ejercicio físico, etc. Pero hasta que no se trate el distréss, que es la verdadera causa del problema, sólo son parches.

  • 5ª Fase del distréss (patologías físicas): Es un estado de agotamiento crónico y es aquí cuando el daño físico acumulado durante mucho tiempo se hace visible, en algunos casos de forma rotunda, en forma de enfermedades comunes, desde resfriados, gripe, asma, úlceras, colitis, etc. o enfermedades más graves, como hipertensión, problemas cardiovasculares serios, pudiendo llegar al infarto.

por Juan José Sánchez Ortiz

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