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Reconocer y respetar a la Pareja anterior. .

A nivel individual, el anterior tiene preferencia sobre el posterior: el conyugue actual debe respeto y agradecimiento (porque le ha hecho sitio) al conyugue anterior.
Las parejas anteriores forman parte del campo de la pareja, hasta que sean reconocidas, honradas y agradecidas. Cada uno llega con todo su pasado. El respeto del “orden” en la pareja es fundamental para el bienestar de los dos y para el destino de los hijos. La pareja actual es la última y debe el respeto a las personas que la precedieron y se retiraron para dejarle sitio. Cuando una pareja anterior siente respeto y agradecimiento por parte de la pareja actual, se retira e incluso  tiene compasión por la pareja que la sustituye.

Los hijos de un matrimonio anterior tienen preferencia con respecto al nuevo conyugue.

A nivel de sistema es a la inversa: el último sistema creado es el que tiene la preferencia. Cuando no se respeta este orden, las consecuencias son fatales, alguien será eliminado por fidelidad al sistema eliminado. Por ejemplo en un sistema constituido de pareja e hijos, cuando el hombre crea un nuevo sistema al tener un hijo con otra mujer y no quiere separarse de la primera, un hijo suele morir, por fidelidad al sistema eliminado.


 PAREJA Y ECONOMÍA

El marido tiene éxito profesional y económico cuando su mujer le respeta. El que ha tomado a sus padres, se enamora de una mujer que ha tomado a sus padres y respeta a los hombres.

Para que el varón soltero y la mujer tengan prosperidad en su trabajo, tienen que haber tomado a su madre.

Para que vaya bien la pareja y su economía, la mujer y su economía deben agradecer y honrar a la economía del marido, aun cuando ésta sea más modesta que la economía de la mujer. La economía de la mujer ocupa un lugar junto a los hijos y la pareja la considera como  un hijo.

La economía de ambos está al servicio del proyecto de pareja.

En la economía de la pareja se mantiene ese orden: el hombre gestiona la economía de la familia, aunque aporte menos que su mujer. Así ambos siguen de igual a igual. Si la mujer dirige la economía de la familia, se siente superior al hombre, y la armonía de la pareja desaparece.

El nuevo sistema tiene preferencia sobre los sistemas anteriores. Cuando no se respeta esta preferencia las consecuencias son implacables. Por ejemplo todo yerno que se encarga de una empresa familiar de la familia de la mujer arruina a esa empresa.

Entre los cónyuges el dinero puede equilibrar un desequilibrio que se dé entre el dar y recibir, por ejemplo la mujer que gana más que su marido está compensando sin saberlo el hecho de haber tenido más parejas antes o de traer hijos de parejas anteriores.

En los casos de divorcio, la pensión alimenticia que mantiene al otro conyugue crea una dependencia que impide la autonomía de cada uno. Para que cada uno vuelva a tener su autonomía para rehacer su vida cada uno debe hacerse cargo de sí mismo y de su economía.

Cuando el ex marido no le pasa la pensión de los hijos a la ex mujer es porque esa mujer le desprecia. Es una compensación sistémica inconsciente. Esto cambia cuando la persona que desprecia decide honrar al otro, tenerle respeto.

El sistema familiar del más cargado utilizará al cónyuge más débil, sistémicamente más dispuesto (por ejemplo porque está en la expiación), para asumir o pagar las deudas que quedan pendientes y no vistas.

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