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Autonomía no quiere decir independencia

Acostumbro a oír hablar del concepto de autonomía como sinónimo de independencia. Esta confusión, creo, provoca que en muchas ocasiones esperemos ciertas actitudes de nuestros hijos o hijas (comer solos, dormir solos, vestirse solos, por poner algunos ejemplos facilones) en pro de una autonomía que no implica realmente ese “hacerlo solo”. Así que voy a intentar aclarar esta pequeña pero importante distinción.

Independencia, dice el María Moliner, se aplica a cosas separadas de otras y se aplica a las personas a las que le gusta obrar por sí solas, sin unirse a otras ni darles participación. También es la persona que no necesita el afecto o la amistad de otros.

Autónomo, según el Joan Coromines, está compuesto del nómos ‘ley’ y autós ‘propio, mismo’. Así que autónomo vendría a ser autogobierno y la autonomía la capacidad de autogobierno.

Un ser autónomo no tiene porqué negar ni dejar de necesitar los afectos y las alianzas de los otros y de la comunidad. Simplemente es un ser que conoce su propia potencia, su voluntad, que va en su búsqueda y que puede tomar decisiones de forma responsable.

La independencia implica separación, muy al contrario, la autonomía no implica una separación del otro, más bien se hace necesario un profundo deseo de participación con el otro y una responsabilidad con y para con el Otro que no se puede eludir.

Y en este punto es dónde el tema se pone peliagudo, aún no siendo de ninguna de las maneras lo mismo independencia que autonomía, la autonomía se puede entender desde la idea kantiana de la razón práctica pura en la que existiría una ley universal que regiría nuestra razón hacía una voluntad general donde el Otro es un concepto abstracto o se puede entender desde la idea de responsabilidad de Levinás donde el Otro es un sujeto singular, trascendental, concreto e irrepetible como apuntan Mèlich y Bárcena con la idea de autonomía heteronomizada en La educación como acontecimiento ético:

“Autonomía y heteronomía no son categorías mutuamente excluyentes. Una depende de la otra. En nuestro caso, la autonomía depende de una heteronomía anterior, de una responsabilidad originaria. […] La heteronomía sedebe entender como respuesta, no solamente al otro sino también del otro, esto es, debe entenderse como responsabilidad.”

De esta forma y retomando la distinción entre autonomía e independencia, podremos decir que la independencia no implica necesariamente responsabilidad para con el otro pero la autonomía sí. La autonomía implica libertad y responsabilidad en una relación ética.

Entonces, no estamos hablando de que el niño o niña deba hacer las cosas solo y de forma independiente, lo que estamos diciendo es que le dejemos tomar parte de su propia vida y de sus propios actos, que demos valor a sus decisiones y a sus criterios, a sus procesos emocionales, cognitivos y psicomotrices. 

Es un proceso hacia hacia la libertad y el conocimiento de uno mismo, de las propias potencias y limitaciones, pero tambiénes un camino de responsabilidad hacía el otro y de reconocimiento de nuestra edad, un camino de relaciones afectivas, de aciertos y desaciertos, de encuentros y desencuentros. Un camino de doble dirección,de confianza en el otro que nos acoge y en nuestra capacidad de acoger y ser acogidos, y sí, por qué no decirlo, un camino también de dependencia. Sin el otro quedamos suspendidos en el vacío.

La autonomía, en tanto que autogobierno, es una conquista, una conquista que igual que la libertad no se da, se toma. Podemos acompañarla pero no podemos hacerla por ellos y ellas. Creo que nuestra tarea como padres no es la de enseñar a nuestros hijos a ser autónomos, eso no se puede enseñar, creo que nuestra tarea es la preservar el espacio de nuestros hijos, su infancia, sus tiempos y sus expresiones, para que la autonomía se pueda dar o pueda ocurrir, florecer, aparecer, surgir, instalarse, afianzarse. 

La autonomía es una conquista hacía la emancipación. Libertad y responsabilidad en una relación ética. La infancia nace con esta potencia y nuestra tarea es no interrumpirla. Darles la bienvenida de forma hospitalaria.

Creo que nuestra tarea es estar presentes y no dejarlos solos.

Extraido de: http://tetaaporter.com/2015/06/29/autonomía-no-quiere-decir-independencia-y-otras-aclaraciones/

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