Ir al contenido principal

Juego de calidad

Para hablar de crianza, a menudo resulta útil pensar en términos botánicos. Los bebés y niños podrían compararse con las plantas y las flores: cuando les damos el alimento y las condiciones que necesitan responden, según un mandato interno propio, y se desarrollan con armonía y belleza. Desde afuera, no podemos hacer nada concreto para que salgan las flores, pero podemos alimentar la tierra, mantenerla en buenas condiciones, progeter la semilla, cuidar de ella. Que florezca o no, y como lo haga, no depende realmente de ninguna intervención externa directa.
El Juego de calidad es una de las principales maneras que tiene el pequeño para llevar a cabo este desarrollo natural y perfecto, según su diseño interno, que solamente exige ser íntegramente respetado para poder florecer.
Pero, ¿qué entendemos por juego de calidad? ¿cómo podemos distinguirlo?
Antes que cualquier otra cosa, el juego de calidad es una acción libre. El juego dirigido ya no es juego (Huizinga). El juego de calidad es el que crea el niño siguiendo estrictamente su necesidad de desarrollo. El juego dirigido por el adulto, en cualquiera de sus formas y por más que maquillemos nuestra intervención, no es realmente un juego libre y propio de cada niño o niña. Dicho también en otras palabras:Es una acción que proporciona un gran placer, que se lleva a cabo de forma espontánea, lúdica y sin preocupación alguna por el resultado final (Marta Graugés). Precisamente la falta de objetivos concretos, de resultados evaluables, hace del juego la herramienta básica de exploración y conocimiento de los pequeños. Para ellos, jugar es vivir. Jugar es aprender. Jugar es la primera tarea, el trabajo principal y más importante de su vida, y nos cueste más o menos a los adultos comprenderlo, la separación entre juego y trabajo solamente nos sirve a nosotros, pero no a ellos.
Es una actividad global y totalizadora: cuando se juega de verdad, se implica en ello la persona en su totalidad: cuerpo, mente y corazón se articulan en cada jugada. (María López Matallana). Efectivamente, el juego de calidad se caracteriza también por involucrar completamente al niño, porque el motor que sostiene su actividad es interno y es personal; juega de forma tan concentrada como fluída, sin fragmentación alguna entre cuerpo, mente y emoción. La conexión del pequeño consigo mismo es total cuando juega con libertad, y a su vez, se refuerza del mismo modo.
Para terminar, podemos tener en cuenta algunas claves para promover y acompañar el juego de calidad entre nuestros pequeños y pequeñas.
La observación.
    No nos cansaremos de repetir esto: antes de cualquier palabra, antes de cualquier intervención, observemos, observemos y observemos. Necesitamos una observación plena y continuada para poder leer las necesidades de los pequeños, y para estar en condiciones de acompañarles de verdad.
El respeto por el niño en su integridad.
    Esto incluye un respeto real por sus necesidades, por su libertad, por su creatividad incansable.
La confianza en cada proceso.
    El requisito para acompañar es creer en el pequeño o pequeña que acompañamos. Estando disponibles, receptivos, y basando nuestra actitud en una confianza profunda en su camino personal y en su singularidad.
Por todo esto, los adultos podríamos empezar preguntándonos en cuántas ocasiones tratamos a los pequeños y pequeñas como barro que podemos moldear como queremos, en lugar de hacerlo como quien cuida de una semilla y se maravilla de su desarrollo. Podemos conectar con el niño o niña que fuimos, y rescatar la vivencia que tuvimos cuando jugábamos y jugábamos y jugábamos…sólo para ser felices y, precisamente por eso, aprendíamos a vivir.extraído de http://www.jugarijugar.com/

Entradas populares de este blog

El Nacimiento de una Nueva Humanidad

Un nuevo documental de Drunvalo Melchizedek, que nos comparte, por primera vez, información sobre las redes de conciencia de cristal que rodean a la tierra. En esta edición, Drunvalo nos comparte, por primera vez, información detallada sobre las redes de conciencia de cristal que rodean a la tierra, la evolución de la humanidad fuera de la atlántida, su desarrollo a nivel mundial por muchas culturas durante los últimos 13.000 años, y la asombrosa ciencia que se ha descubierto alrededor de las pirámides y los templos en todo el mundo. También presenta la historia real de una red en particular, a menudo llamada la red de conciencia de unidad, y cómo ésta ha llegado finalmente al nacimiento desde febrero de 2008. El nacimiento de esta red que da vida a nueva conciencia, es por cierto, la noticia más importante desde la atlántida, y sin embargo, casi nadie en la tierra es consciente de que ha sucedido o lo que significa para la humanidad. Una cosa está clara, el resulta...

Un Consultorio que Respira

  ¿Qué distingue mi forma de trabajar? Hay algo que me preguntan con frecuencia, de maneras distintas pero con el mismo fondo: ¿cómo trabajas vos? Durante mucho tiempo me costó responderlo con una sola frase. No porque no lo supiera, sino porque la respuesta viva no cabe en una etiqueta. Con el tiempo encontré las palabras: mi consultorio está vivo. Y eso lo cambia todo. Lo que significa que un consultorio esté vivo No me refiero solo al clima que se genera en sesión. Me refiero a algo más concreto: yo misma me he ido transformando dentro de este espacio, junto a las personas que lo habitan. Las demandas que llegan hoy no son las mismas de hace diez años. Lo que empezó muy centrado en maternidad y puerperio se fue abriendo, naturalmente, hacia las dinámicas de pareja, la violencia de género , los procesos de identidad , las crisis de distintos momentos vitales. Esas aperturas no fueron decisiones de escritorio. Fue la escucha la que me llevó. No estoy atendiendo siempre lo mismo n...

El éxito en la crianza por Laura Perales Bermejo

Cuánto nos preocupa tener éxito en la crianza de nuestros hijos…¿estaré haciendo lo mejor para él? ¿esto o aquello repercutirá en su futuro? ¿será feliz? Infinidad de preguntas se nos pasan por la cabeza cada día. Por desgracia tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y las respuestas a estas preguntas pasan a estar condicionadas por una variable que no debería influir para nada en ellas: ¿Qué piensan los demás o qué es aceptable socialmente en el comportamiento de un niño?. Hay que desterrar esa variable. Se que es difícil porque la incluimos sin darnos cuenta (otros padres por desgracia sólo piensan en eso y además conscientemente, pero no hablo de ese tipo de padres). Nos han enseñado a ello. Tener éxito en la crianza  no es que no llore o no tenga pataletas, es que cuando se sienta mal, cuando tenga miedo o rabia, sepa que estaremos ahí. Que exprese su rabia, su miedo o se enfade sin que nadie le diga que no se enfade, o que “eso no es nada”, sin que nadie quite va...