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Niños Índigos 1era. Parte

Desde hace un tiempo, se empezó a hablar de los Niños Índigo, o también llamados Niños de las Estrellas, en diferentes países, en diferentes continentes a la vez y este interés se expandió, se difundió a través de todas las corrientes denominadas “Nueva Era”.
 A mi consulta, llegan muchos papás  y mamás los cuales presentan muchas dudas, algunos se sienten desorientados respecto a ciertas conductas  o comportamientos que presenta su hijo, que de alguna manera dificultan la convivencia entre ellos y otros.  En general muchos no saben que hacer con estos niños ni con ellos ya que se encuentran ante el fracaso  y la no solución de las diferentes situaciones, asimismo se encuentra con un sistema educativo que no se adapta a las necesidades de estos niños.
¿Qué es  un niño índigo?  Es un niño que tiene y expresa la frecuencia índigo ¿Y qué es la frecuencia índigo? Es la vibración del chakra del entrecejo, usualmente conocido como nuestro tercer ojo. ¿Y qué es un chakra? Según la medicina tradicional china, que es la medicina más milenaria, nuestro cuerpo está formado por energía eléctrica y energía magnética. Los chakras son vórtices de energía, ubicados en la línea media de nuestro cuerpo. A través de los cuales el ser humano intercambia energía con el medio, la energía fluye hacia adentro y hacia fuera del chakra, conectándonos con lo que nos rodea.  Este sistema de chakras es el sistema de vórtices energéticos en el que se basa la acupuntura, la digitopuntura, la kinesiología, etc. Tenemos siete vórtices energéticos, para este sistema. Si cada uno se tradujese en longitud de onda de luz en relación a un color, daría un color determinado dentro del espectro de la misma gama que el arco iris. ¿Por qué no se ven? No los vemos porque están formados por la partícula más pequeña que existe: el electrón, y este no es visible ante la mirada del ojo ordinario, si lo pueden ver aquellos que tienen visión aural o son videntes. Si tradujésemos en color el chakra del entrecejo, que unifica las cualidades del hemisferio derecho y del hemisferio izquierdo, veríamos que tiene el color índigo, azul cobalto. Los llamados “niños índigo” nacen ya con este chakra, con este vórtice energético y por ende las cualidades de ambos hemisferios cerebrales más desarrolladas de lo normal.
Todos  tenemos la posibilidad de desarrollar estos aspectos que implican la unificación de ambos hemisferios cerebrales. Como sabemos el hemisferio izquierdo posee la cualidad de ser más racional, intelectual, en cambio el derecho  posee las cualidades atemporales, intuitivas, conscientes de realidades más allá de lo que ven nuestros ojos o tocan nuestras manos o perciben nuestros demás sentidos. Estas capacidades integradas son las que tenemos potencialmente todo ser humano y están en forma latente. Hay  cuestiones que la mente racional rechaza pensamos que sólo existe lo que vemos y tocamos.  En cambio El niño índigo, el adolescente índigo o el adulto índigo, le es completamente normal y natural el saberse de otros planos, de otros planetas, saberse en contacto con seres de la naturaleza como las hadas, amigos imaginarios, etc.  Este tipo de información, para ellos es tan natural,  que en algunos padres, familiares, profesionales relacionados con la salud y educación, pueden causarles miedo,  pueden sentirse desorientados.  Frente a estas situaciones muchos al no estar informados al respeto buscan en su lugar   “normalizarlos”. 
La idea es no aterrorizarnos frente a las conductas que estos niños puedan presentar ni tampoco  intentar normalizarles poniéndoles normas o medicándoles cuando no le es necesario: intentemos informarnos, intentemos averiguar qué más hay más allá de un diagnóstico médico que dice: “su niño es hiperactivo, su niño tiene Síndrome de Déficit de Atención, su niño no encaja, su niño es un problema”… ¿Nos conformamos con eso y le damos el Ritalín o demás medicamentos?
Muchos profesionales nos explican que el tema de la medicación es algo que lo tenemos que tomar con seriedad tanto cada padre, cada educadora, cada educador, cada psicólogo, cada médico, porque dándoles medicación llamada “droga legal” a nuestros hijos si son índigo, sólo conseguimos atrofiarles sus capacidades glandulares de secreción hormonal tanto del hipotálamo como de la hipófisis y la pituitaria; es decir, de las glándulas que sirven para todo lo relacionado con el intelecto pero también para todo lo relacionado con la creatividad, con la intuición, con la sabiduría del corazón.
Tenemos que recordar que a nosotros nos educaron con normas de supervivencia, o sea que fuimos educados para que tuviéramos seguridad, que nos procurásemos por una carrera o profesión segura y que tuviéramos cubiertas nuestras necesidades materiales. Nos trataban como lo que éramos en esa época: niños sin derecho a opinar sobre cosas de adultos, niños a los que se tenia que educar para que siguieran un engranaje de normas socioculturales: esto quiere decir que nos normalizaban.  En cambio la frecuencia índigo no responde a estas “normas” nos están mostrando, indicando que hay que encontrar un nuevo camino para criarlos,  educarlos. De ahí que sus conductas en muchas oportunidades son en desafío a las autoridades, no se sienten a gusto con las miradas y acciones adultocentristas.  Pasan desafiando a los sistemas, lo  cuestionan, se rebelan en contra, no creen en esas normas de supervivencia y menos en aquellas normas sin sentido, no permiten  el maltrato, ni que les digan como hacer las cosas.
Tienen más energía de lo normal, esto hace que se los pueda sentir como  impacientes, su mente es más vertiginosa y ágil que la de la mayoría de las personas, por lo tanto se aburren con mucha facilidad. Necesitan moverse, investigar y descubrir por ellos mismos. Aunque los juzgan como hiperactivos, no lo son ya que lo que cuando les importa ole atraen algo esto logra captar su atención por largos periodos de tiempo. Y esta es una de las grandes diferencias que hay entre un hiperactivo y un índigo.
Como padres, educadores, profesionales varios, nos preguntamos que hacemos frente a estas situaciones como podemos resolverlas. Lo que siempre marco es que si a nuestra vida llega por algún motivo un ser con estas características, cualidades. Es porque contamos con el saber para resolverlo aunque parezca que no, nada sucede por casualidad. El tema es que estamos tan alienados a que siempre va a ver un método, un manual, una forma el “para todos lo mismo” que será eficaz. Y justamente lo que nos viene a mostrar y a enseñar el Índigo es todo lo contrario. Por eso para estos niños lo que tenemos que hacer es a trabajar, es un hacer continuo, nos invita a una contante búsqueda tanto interna o como externa.
Una de nuestras primeras acciones como padres una vez informados al respecto, es buscar bien la escuela, colegio. Tenemos que saber que un niño índigo necesita atención constate, de ahí que las escuelas o lugares masificados para este tipo de personalidad no va andar,  hay que saber como estimularlo constantemente. La única vía para que estos niños desarrollen su potencial es a través de la creatividad. Sabemos que el sistema educativo existe para nuestro bien, para bien de nuestros niños y por ende para la sociedad, pero para estos niños sus métodos tradicionales de educación no funcionan, no se adaptan a ellos. De aquí que los niños necesitan de un método que se adapte a él y no al revés como usualmente hacemos, “nosotros nos tenemos que adaptar a nuestra casa cuando recién llegamos siendo bebes, adaptarnos nosotros a la escuela, adaptarnos nosotros al trabajo, etc.” los índigos necesitan un método que se adapte a ellos, de ahí que nos lleva a esta constante búsqueda de herramientas.  Si contamos con la posibilidad de llevarlos a un colegio a un colegio Montessori, a un colegio Waldorf, a un colegio especial que no esté masificado es bárbaro, ya que podrán recibir la atención que necesitan. Si no lo es debemos encontrar educadores o centros donde las personas que forman parte tengan como vocación el amor a los niños y el amor a la enseñanza,  que sepan  que tienen niños índigo en sus aulas. Porque si esto no así  difícilmente estos niños puedan ser sostenidos por lugares o personas que no tengan vocación. De aquí que se necesita de personas comprometidas con la labor de la educación para sostener, atender y comprender a estos niños. Tenemos que ser creativos para seguir dentro del sistema, no podemos luchar contra él, pero incrementando nuestro ingenio, haciendo lo posible para implícanos nosotros como papás en la educación podemos salir adelante.
“Un índigo que haya podido expresar sus cualidades y sus potencialidades, que haya podido expresarse desde la creatividad y que haya podido descubrir qué es lo que le apasiona en la vida, será un profesional totalmente terapeuta. Porque el índigo es terapeuta: viene a sanar esta sociedad. Si un niño índigo se apasiona por hacer panes, pasteles, galletas, cualquier profesión que elija, sea mecánico, sea médico, sea abogado, sea arquitecto, sea terapeuta holístico, sea cineasta, sea escritor, si hace lo que le apasiona (y sólo lo puede descubrir si se le permite ser creativo con su aprendizaje), si descubre lo que le apasiona, se dedique a lo que se dedique en la vida, tendremos y recibiremos un amor, un nivel de consciencia que en estos momentos no tenemos como deberíamos y merecemos tener. La mayoría de los profesionales de nuestra sociedad, de cualquier sector, trabaja por dinero. La mayoría, no todos. Cuando podemos unificar remuneración, profesión y vocación es un regalo. Y quien ama su profesión lo sabe. Esto es lo que se pretende con los niños índigo: que a todos los niveles, cuando sean adultos, en cualquier sector de la sociedad en el que trabajen, donde se realicen profesionalmente, lo hagan a través de aquello que les apasiona y no que se les haya impuesto. Pero para ello, desde la base necesitan saberse queridos, apoyados, comprendidos y con un sistema de enseñanza y aprendizaje que se adapte a ellos y no al contrario.”[1]



[1] Niños índigo y cristal. Preguntas y respuestas llinares, Nina y Rocha, Oswaldo Sánchez, Mario. Ed. Kier, Argentina, 2003.

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