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¿Por qué sanan los cristales?






Los cristales sanan porque ayudan a conectarnos con nuestra frecuencia original. Lo hacen a través de su estructura molecular, de la vibración por el color, y por la geometría sagrada. Esto hace que ante la sola presencia de cristales, se produzcan diferentes efectos de armonización, y equilibrio energético, sobre las personas, los animales, las plantas, el ambiente, etc. Esta manifestación energética, sintonizara del algún modo con nuestro cuerpo físico, emocional, mental, espiritual.

La estructura molecular, se refieren a los diferentes componentes químicos. Estos se encuentran en las diferentes manifestaciones de la naturaleza, por ende también en el ser humano. Esto hace que la vibración que estas emitan sintonice con la estructura celular del cuerpo físico.


Hay que tener en cuenta que toda la materia está compuesta de moléculas, que a su vez está formada por átomos de los distintos elementos, por ejemplo oxigeno, silicio, hierro, sodio, potasio, manganeso, etc. Esto es válido para todas las manifestaciones de la materia (sólida, líquida, gaseosa). En el estado sólido, solo los cristales poseen lo que se denomina estructura cristalina.


La geometría sagrada, hay cinco formas, llamadas poliedros regulares o los cinco sólidos platónicos. Estos cinco son tridimensionales, el tetraedro, el octaedro cubo, dodecaedro, y el icosaedro. Las formas naturales de los cristales se correlacionan directamente con el orden de las moléculas, manifestando una de las leyes universales, la de correspondencia.


En cuando a la vibración por el color, se da porque cada color tiene su frecuencia vibratoria, es un espectro donde la descomposición del color se manifiesta en nuestro campo visual. La onda de la frecuencia vibratoria va desde el rojo hasta el violeta, de este modo la onda de luz se va acelerando.


Por tanto los cristales nos brindan estas tres cualidades al estar contacto con ellos, nuestro cuerpo las reconoce e incorpora.

¿ Cómo trabajan los cristales?


Los cristales actúan conectándonos con nosotros mismos, facilitándonos así nuestro conocimiento.


Nuestra intención, o propósito, actúa como guía de la energía de los cristales. Los cristales nos prestan sus vibraciones para así nosotros poder acceder a determinados bloqueos, emociones estancadas, etc. Al meditar, o aplicarlas sobre el cuerpo se ponen en movimiento determinada información energética, que se encuentra en la memoria de nuestros cuerpos, contribuyendo en nuestra sanación.


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